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por la disolución de España, Turquía y Rusia

Juliol 8, 2016

Hay países que por el bien de la humanidad deberían ser prohibidos, cancelados, divididos en mil pedacitos.

Países grandes, que sólo pueden serlo reprimiendo, reteniendo a la fuerza, eliminando comunidades humanas, naciones. Estados Alfa, naciones macho; con nacionalismo estatal naturalizado, que creen de verdad que proviene de gracias divinas, de realidades pre-históricas, más allá de la decisión de los humanos y sus plebeyas democracias.

Nacionalismos supremacistas y asimilacionistas. Que lo único que han logrado al cabo de los siglos ha sido eliminar naciones, retenerlas, controlarlas, asimilarlas, apagar su voz y su mirada al mundo. Y que ni siquiera han sido capaces de pedir perdón o hacer la menor reflexión critica respecto su insaciable afán conquistador.

Por supuesto las tres reinas son Turquía, España y Rusia, aprendices de Francia. Claros ejemplos de cómo el mundo seria más amable, pacifico y democrático, con menos guerras, imposiciones y terrorismo si desaparecieran y se fragmentaran en mil regiones libres.

Sin tener que ver, por ejemplo, como el pueblo Kurdo, que con su revolución, Rojava, ha sido el único en parar a ISIS, puede ser bombardeado por Turquía sin problemas y recibiendo la solidaria complicidad del resto de socios, los demás estados. Porque si su socio, su único interlocutor, Turquía, tiene entre ceja y ceja acabar con los kurdos, qué le vamos a hacer, es su manía, es nuestro socio, es el único interlocutor válido.. puede hacerlo pues, que mate kurdos, cap problema… peor seria tenernos que enfrentar con Turquía, perder inversiones, mercados, presiones diplomáticas.. ¿Que poder y qué inteseses comerciales tenemos con los kurdos? ¿Ninguno? pues que sean exterminados sin limites legales .. Aunque sean los unicos que, con milicias libertarias han logrado detener a ISIS.. y que sean el unico ejemplo en todo oriente medio, de convivencia entre etnias y religiones, y de igualdad con las mujeres …

Algún día, cuando crezcamos como humanidad, llegará el Tribunal de los pueblos del que ya hablaron los zapatistas. No esta ONU falsa y de cartón piedra que nunca ha visto un mapuche, un catalán o un saharahui; que nunca ha visto ni ha defendido a una nación sino sólo a estados. Un tribunal que podría llevar como nombre Potanyi, la prisión turca especializada en la tortura de niños kurdos, símbolo de la impunidad que admite este planeta de 200 estados imperiales, que pueden negar la existencia de colectivos humanos enteros. Respetando, eso si, su propia legalidad; eliminando naciones a golpes de constitución. O España, que puede conspirar libremente desde las estructuras del estado contra buena parte del propio estado y unos cuantos millones de sus ciudadanos, Catalunya y Euskadi, recibiendo incluso más votos gracias al control ideológico ejercido desde los panfletos coloniales a buena parte de su población. Negando la plena democracia en esas regiones conquistadas, y siendo respetados aun así, por los demás socios. Haciendo todo lo posible para que Catalunya no exista en la arena internacional. Siendo desconocida incluso entre las naciones próximas culturalmente como las antiguas colonias suramericanas. Y en todas las luchas de solidaridad internacional.

Algún día las izquierdas también entenderán y dejaran de ser solidarias con este mundo de estados, y el internacionalismo entenderá que serlo desde los actuales 200 estados es un internacionalismo fascista, genocida, y que sólo hay un verdadero internacionalismo, el de las 5000 naciones.

¿Pues dónde está el indio guaraní en el internacionalismo marxista o libertario del SXX? ¿Que además ni siquiera es un proletario ni un asalariado? ¿En un viva Argentina y viva Chile? ¿El mismo Chile, Argentina o Brasil que desde hace 5 siglos trabajan sin descanso para borrar del mapa esta y otras miles de naciones indioamericanas? ¿Dónde está el saharahui, el tibetano, el indio guatemalteco, las mil naciones africanas troceadas desde Berlín, las naciones milenarias, originarias, los bretones, los vascos? Prescindir de ellos en nombre de un internacionalismo que respete y mantenga las actuales fronteras y sus crímenes, es indigno y mezquino, no es de izquierdas, sino de ultraderecha.

El Brexit, paradójicamente, puede ser un buen movimiento en ese sentido. Para sacudir a una UE hecha como un club de estados imperiales, que pierden algo de soberanía estatal para cederla al neoliberalismo supraestatal de los funcionarios en Bruselas que sirven y canalizan los intereses de los lobbies empresariales y bancarios. Cancelando soberanías de países como Grecia, sometida a la banca; o que dan la espalda a millones de catalanes que claman por un referendo, dejándolo a un pretendido asunto interno español, cuando éste, socio de la UE es una de las dos partes en el conflicto, y la poderosa. Dejando en evidencia que la UE no es ni nunca ha sido un espacio de democracia entre ciudadanos, sino un club de estados. En lugar de eso, esta soberanía debería perderse por otras partes. Por trocear estos grandes estados, pues cuanto mayor, más autoritario. Y en partir la soberanía con redes P2P y ciudadanas.

Y con procesos como la independencia de Catalunya, catalizador de cambios en ese sentido. Que podría ayudar a parar los pies a una España que aun no ha pedido perdón por el holocausto indioamericano, el mayor de la humanidad que conozcamos, del que aun siente orgullo. Los 5 años intensos de demanda de los catalanes por poder votar su continuidad o no en este pretendido y decadente estado imperial, sin recibir ni un sólo apoyo de otro estado en el mundo demuestra como la via catalana puede ayudarnos a andar hacia este mundo más democrático de 5000 estados o naciones menores y con menos tensiones innecesarias. Porque invitaría muchas otras naciones al segundo proceso de descolonizacion interna. En el que las 5000 naciones humanas puedan surgir en la plenitud de su diversidad. Dejando atrás los 200 estados que aun chulean para ver quien tiene más armas o territorio, sino dándose la mano entre iguales, en el respeto en la diversidad.

Imperios frustrados como Turquía, España o Rusia encabezan el freno a esta evolución humana, siguiendo una vieja tradición de cortar o coartar todo avance humano con tal de mantener las colonias. Y por eso, igual que hay que ser feminista siendo cual sea el género; de izquierdas, sea cuál sea la economía de uno; además de independentista catalán y vasco, por el bien de la humanidad, hay que ser disolucionista español, turco y ruso.

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